Revista de Investigación Científica y Tecnológica Alpha Centauri
Discusión
El hallazgo más importante del estudio ha sido el hecho de
la asociación inversa entre las condiciones económicas y
los problemas relacionados con la salud bucal de los padres
de familia evaluados. La magnitud de esta relación fue
moderada (rho = −0,594; p < 0,001), indicando que una
condición económica más favorable acompañó a una
menor carga de problemas bucales. También se
encontraron asociaciones significativas para los problemas
relacionados con caries, con problemas periodontales, y
también problemas por gingivitis. La mayor magnitud de
la relación se encontró en los problemas periodontales (rho
= −0,632; p < 0,001).
Este hallazgo se encuentra alineado con los trabajos que
indican que la posición socioeconómica es uno de los
aspectos que contribuye a la producción de desigualdades
en la salud bucal. Obeidat et al. comprobaron que un nivel
de ingresos y de formación más elevado se asocia con una
mayor probabilidad de haber asistido a una consulta
odontológica y de tener una buena opinión sobre la salud
bucal; Pourat et al. documentaron también la relación entre
los indicadores económicos adversos y diferentes
resultados en lo que respecta al estado bucal. Por su parte,
Heaton et al. observaron que la posición socioeconómica
se relacionaba con la búsqueda de tratamiento, las prácticas
de higiene y la valoración subjetiva de la salud bucal.1,2,3
La relación que se ha encontrado puede explicarse
parcialmente por el hecho de que existen dificultades
económicas para afrontar la consulta, los tratamientos
restaurativos y los productos de higiene bucal. En adultos
estadounidenses, Alkhabbaz et al. informaron que aquellas
personas que decían no poder permitirse la atención
odontológica tenían 3,27 veces más dientes no tratados con
caries y 4,46 veces más posibilidades de presentar caries
radicular en comparación con aquellos que se podían
permitir la atención odontológica. Ocurre que estos
resultados son coherentes con la relación inversa que ha
sido identificada para el presente estudio.8 Más aún, una
revisión en la que se analizaron 65 estudios mostró que los
gastos directos en atención odontológica pueden ser
absorbidos vía dificultades financieras, gastos
catastróficos, empobrecimiento y estrategias de deterioro
de la economía familiar.9
Respecto de la caries dental, se encontró una correlación
inversa de magnitud moderada con las circunstancias
económicas (rho = −0,577; p < 0,001), de acuerdo con lo
observado en el HUNT4 en adultos noruegos en el cual
unos niveles menores de ingresos y educación se asociaron
con una mayor experiencia de caries, más específicamente
con la pérdida de piezas dentales. Una menor capacidad
económica podría limitar el acceso a controles preventivos
y tratamientos restauradores adecuados. Sin embargo, dado
que la caries es una enfermedad de etiología multifactorial,
la asociación que se describe no debe ser considerada una
explicación causal, ni debe ser reducida únicamente a los
ingresos.14
La asociación de mayor magnitud perteneció a los
problemas periodontales. Este resultado guarda
concordancia con una investigación poblacional que indicó
una asociación representativa entre la carga de
determinantes sociales desfavorables y el riesgo de
periodontitis. Los autores resaltaron que las diferencias en
ingresos y en grado de instrucción podían ser un reflejo de
un determinado acceso a la prevención y de prácticas más
negativas en relación a la salud periodontal.15 De forma
complementaria, Wang et al. observaron que los adultos del
grupo con mayor nivel de ingresos tenían un uso del hilo
dental superior en un 62,6 % a la frecuencia observada en
el grupo con menor nivel de ingresos (OR ajustado = 1,63;
IC 95 %: 1,27-2,08).13 Estas diferencias en el uso de
prácticas preventivas pueden ser la explicación al patrón
observado para los problemas periodontales y gingivales,
aunque este aspecto tampoco fue fundado por el estudio
conducido.
Desde el contexto peruano y los datos que aporta Cossio-
Alva et al., al disminuir la posición económica, aumentaba
la no utilización de servicios odontológicos para lo que la
probabilidad era mayor por las personas pobres (RP
ajustada = 2,55) y muy pobres (RP ajustada = 3,77) con
respecto a las favorecidas económicamente.17
Similarmente, Curo-Valdivia y Del Castillo-López
presentaron asociaciones entre el nivel educativo, el motivo
de consulta y el impacto en la salud bucal de la calidad de
vida de trabajadores peruanos, presentando un impacto
negativo mayor quienes iban a consulta por dolor
comparativamente que quienes lo hacían por otros
motivos.18 Si bien todas estas investigaciones estudiaron
las poblaciones y los desenlaces considerados, así como el
reclutamiento de su estudio, sus resultados apoyan con
fuerza la importancia de las condiciones socioeconómicas
y de la atención odontológica con la prontitud debida.
Por el contrario, Tafur Chávez y colaboradores en la
investigación de 240 niños en un establecimiento de salud
de Lámud, Perú no demostraron evidencia de correlación
entre la salud bucal familiar y el gasto en odontología por
caries dental.19 Esta disparidad podemos relacionarla con
la población infantil evaluada, el contexto asistencial que
aquí no se presenta e incluso con la medición del gasto que
solamente se refiere a los gastos por caries. En nuestra
evaluación consideramos una variable de tipo económico
más amplia que incluye ingresos, acceso a servicios
odontológicos y gasto en productos de higiene bucal, así